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El término feminización de la pobreza, ha sido definido como "el creciente empobrecimiento material de las mujeres, el empeoramiento de sus condiciones de vida y la vulneración de sus derechos fundamentales"[1]. Este concepto puede ser quizás más fácilmente comprendido con la siguiente aseveración "Las mujeres representan entre el 60 y el 70% de los pobres del mundo"[2]. Y como se trata de un círculo de la pobreza, podemos ver también un obstáculo gigantesco al identificar que la mujer carece también de acceso a los recursos y a los servicios necesarios para cambiar su condición.
En general la pobreza es medida como la porción de la población de un país que vive con menos de 1 dólar o de 2 dólares por día, pero hay que considerar que estamos frente a un problema multidimensional que abarca la falta de oportunidades, de capacidades individuales y de seguridad, el empoderamiento, la distribución del tiempo, la falta de autonomía, la violencia y la ausencia de vínculos sociales, entre otros[3].
Como podemos ver, la feminización de la pobreza no trata sólo de que las mujeres ganen menos que los hombres, sino también se relaciona con el irrespeto a los derechos laborales de la mujer y con un trabajo precario, aquel que se realiza en malas condiciones, que es de corta duración, con una alta inestabilidad y un bajo salario, en el que se ven a la vez privadas de otros derechos tales como el acceso a la seguridad social -salud y pensiones-, educación y participación en la sociedad, o sea en una absoluta desprotección.
El aportar datos duros sobre la feminización de la pobreza es difícil, toda vez que hablamos de un proceso progresivo de empobrecimiento de las mujeres y no de una coyuntura particular, además lidiamos contra un enemigo invisible ya que la unidad de análisis en que se basan los estudios e investigaciones son los hogares; sin consideración a las reglas que rigen la distribución interna en una unidad doméstica, y los resultados que arrojan no están separados por factores de sexo[4]. Sin embargo la evidencia anecdótica existente hace que haya una percepción cada vez más fuerte sobre una situación de feminización de la pobreza[5], en la cual las mujeres representan una proporción cada vez más grande de los pobres del mundo y de nuestro país.
Un importante triunfo se dio en la ya mencionada Conferencia de Beijing[6], de la que Chile fue parte y que se centró precisamente en esta materia, con el reconocimiento por parte de los gobiernos que asistieron de que efectivamente hay aspectos de la pobreza que están estrechamente vinculados al género.
La importancia de este reconocimiento por parte de los Estados se encuentra en las obligaciones de deber ser que de este instrumento emanan, "la promulgación de leyes nacionales y la formulación de estrategias, políticas, programas y prioridades para el desarrollo, incumbe a la responsabilidad soberana de cada Estado, de conformidad con todos los derechos humanos y libertades fundamentales"[7], exigiendo de esta forma una reorientación de las políticas de combate contra la pobreza y de la integración de la mujer al trabajo en igualdad, para que éstas contemplen y aborden de manera específica las necesidades de la mujer, sobre todo en zonas rurales[8].
Es así como podemos ver que al menos desde lo teórico del deber ser ha habido avances hacia la concepción de que una potenciación del rol económico de la mujer debe formar parte de toda estrategia de erradicación de la pobreza[9]. Respecto a las empresas, se considera que uno de los factores que más ha influenciado el surgimiento de la responsabilidad social empresarial, dice relación precisamente con la lucha por la erradicación de la pobreza. Esto puede tener su origen en el debilitamiento de las capacidades del Estado y de la sociedad civil para enfrentar este tema, o bien por un proceso de asumir responsabilidades por parte de las propias empresas sobre el rol que jugaron en la acumulación de la riqueza y la expansión de la extrema pobreza, a raíz de la generalización de la precariedad e inseguridad laboral.
[1] Cobo, Rosa; Posada, Luisa, "La Feminización de la Pobreza", El Periódico Feminista, 15 de Junio de 2006, Mujeres en Red. En: http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=620, visitada el 18-11-2007.
[2] Bifani-Richard, Patricia, Pobreza: aspectos generales. Sin información. En: www.fao.org/Regional/Lamerica/mujer/docs/aseg/pobreza.ppt, visitado el 08-03-08.
[3] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Pobreza con perspectiva de género Revisión de la literatura orientada hacia propuestas metodológica para su medición, sin información. En: http://www.eclac.cl/mujer/noticias/noticias/9/11039/VMpobreza.pdf, visitado el 11-03-2008.
[4] Anderson, Jeanine, Feminización de la Pobreza en América Latina, Lima, 1981.
[5] Oficina Internacional del Trabajo, Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres, Resumen Marzo de 2007. En: http://www.ilo.org/public/spanish/employment/strat/download/getw07.pdf, visitado el 08-03-08.
[6] Naciones Unidas, Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 4 a 5 de Septiembre de 1995.
[7] Ibid.. Párr. 9.
[8] Ibid. Párr. 20.
[9] Ibid. Párr. 232 C.
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