|
Si bien el énfasis en la expansión de la cobertura educacional ha permitido que el analfabetismo se encuentre prácticamente erradicado en nuestro país, los beneficios de esta expansión no han llegado a la población en forma equitativa. Así, quienes habitan en zonas rurales, los adultos mayores y sobre todo las mujeres, y muchas niñas que por maternidad precoz han debido dejar sus estudios tempranamente, tienen un ingreso restringido a la educación. Esto se ve confirmado en los resultados del Censo 2002, donde se constató que la tasa de analfabetismo de las mujeres es de 4,25%, mientras que la de los hombres es sólo de un 4,17%[1], acentuándose significativamente en la población rural femenina[2].
Como ya adelantamos, la tasa de fecundidad también incide en los años de educación ya que a mayor cantidad de años cursados, es menor la tasa de fecundidad efectiva. Así vemos que, mientras en el grupo de mujeres de entre 24 y 30 años, aquéllas con tres o menos años de estudio tienen dos hijos (as) promedio; las mujeres del mismo grupo etario que tienen 17 y más años de estudio sólo tienen 0,7 hijos (as) promedio[3]. Esto nos lleva a concluir que la maternidad tiene efectos en la educación de las mujeres, puesto que se ven impulsadas a dejar sus estudios para hacer frente a la crianza y el cuidado de los hijos.
Si bien el promedio de años de escolaridad es similar entre mujeres y hombres, en el año 2003 presentaron 10 y 10,3 años promedio de escolaridad respectivamente[4], las diferencias en nivel de preparación para el mercado laboral entre hombres y mujeres se generan en el menor acceso de éstas a la capacitación y formación profesional continua.
Para la empresa hay un imperativo legal de capacitar a sus trabajadores y trabajadoras, así se desprende del artículo 30 de la Ley 19.518 sobre Capacitación y Empleo, donde se establece que: "Incumbe a las empresas, por sí o en coordinación con los Comités Bipartitos de Capacitación, en todos los niveles jerárquicos, atender las necesidades de capacitación de sus trabajadores". En cuanto a los costos de la capacitación, éstos están a cargo de las respectivas empresas, y pueden ser compensados -según los estatutos que establece la ley antes mencionada- a través de una serie de beneficios tributarios.
Aun cuando según datos del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) la participación de las mujeres en las capacitaciones ha ido en aumento -si antes la participación relativa de ellas oscilaba alrededor del 45,5% en el año 2000, el promedio que alcanzó entre 2001 y 2005 fue de un 56%[5]- estos esfuerzos no han sido suficientes[6].
De esta manera, a pesar de la igualación en los niveles educativos, la formación en un sentido amplio puede operar como causante de desigualdades, tal es el caso del acceso a la capacitación. Se entiende por capacitación la actividad que tiene por objeto promover el desarrollo de las competencias laborales de las y los trabajadores[7].
Una respuesta que se puede dar al porqué de esta discriminación la encontramos en las visiones sociales de lo considerado como masculino y femenino, las que producen un concepto estereotipado sobre el lugar que tendría el trabajo en la vida de las mujeres y de los hombres, concibiendo que las mujeres priorizan su rol materno por sobre el desarrollo profesional o laboral, lo que se traduce en un menor interés del empleador de invertir en la capacitación de éstas.
De esta forma vemos que las discriminaciones en la capacitación brindada por las empresas encuentran su fundamento en la forma en que nuestra sociedad ha estructurado la familia, y en los roles de género que se han atribuido a la mujer. Algo similar ocurre al analizar la experiencia laboral.
[1] Elaboración Propia en Base a Censo de Población y Vivienda de 2002, Instituto Nacional de Estadísticas, Chile.
[2] Comisión Nacional del XVII Censo de Población y IV de Vivienda, Instituto Nacional de Estadísticas, Síntesis de Resultados Censo 2002, Santiago, 2003.
[3] Cabello, Paola; Mantelli, Constanza, La Mujer en Chile de Hoy. Op. Cit.
[4] Ministerio de Planificación, Aumenta Participación de Mujeres en Jefaturas de Hogar, Mayo de 2005. En: http://soporte.mideplan.cl/mideplannew/final/noticia.php?regid=&idnot=528, visitada el 18-11-2007.
[5] Servicio Nacional de Capacitación y Empleo, Análisis del indicador de capacitación de mujeres en programas sociales respecto participación de mujeres en la fuerza de trabajo, Reporte anual 2005. En: http://empresas.sence.cl/documentos/progsoc/Reporte, visitado el 15-11-2007.
[6] Quiñones Montoso, Mariela, Demandas de capacitación del sector financiero, Sesgos de género y evaluación por competencias, CEPAL, Santiago, 2005. p. 59-62.
[7] Artículo 1, Ley Nº 19.518, Fija Nuevo Estatuto de Capacitación y Empleo, Publicada en el Diario Oficial el 14 de Octubre de 1997, y actualizada al 27 de octubre de 2006.
|