Tiempo de Gestión como Tiempo de Responsabilidad Social PDF Imprimir E-mail
Escrito por Prof./Dr. Iván Raimundo Canales Valenzuela   
Del tiempo como mera linealidad y sucesión de "ahoras" al tiempo estructural humano de la gestión económica, social y medioambientalmente sustentable

El objetivo de esta columna es reflexionar sobre el concepto de "tiempo de gestión empresarial" como condición necesaria para una gestión económica y socialmente sustentable. Es decir, hay diversos conceptos de tiempo y no da lo mismo, el concepto de tiempo que se maneje, a la hora de asumir el ingente desafío de realizar una gestión empresarial económica y socialmente responsable.
Una nueva cultura empresarial requiere de una reflexión sistemática sobre cuál debe ser el concepto de tiempo que deben manejar quienes tienen la responsabilidad conducir y gestionar los destinos de la empresa. Desde ya podemos anticipar que el tiempo de la gestión económico y empresarial si quiere ser económica y socialmente sustentable, debe concebirse desde un concepto de tiempo "estructuralmente humano".

El tiempo puede ser concebido en un sentido simple y común como mera linealidad o sucesión de "ahoras", se trata del tiempo de las cosas de las medidas de tiempo de un pasado, presente y futuro que, en términos descriptivos exhiben los caracteres de la conexión dirección y medida, se trata fundamentalmente de un tiempo físico, de un tiempo de las cosas, el cual, como el dios cronos de la mitología griega, las engendra y las devora. En cambio, el tiempo humano en general, y el de la gestión económica y empresarial en particular, escapan a la simplicidad de esta estructura. Primero que nada, cabe señalar que estructuralmente son distintos el tiempo físico, el tiempo de los seres vivos en general respecto del tiempo de los seres humanos. Veremos en seguida que el tiempo de gestión empresarial es un tiempo eminentemente humano, el cual tiene sus propias peculiaridades.

Respecto del tiempo físico podemos señalar que es aquel propio del movimiento continuo, del cambio físico estructural en las cosas y en los seres vivos. Se trata de un movimiento que tiene un punto de partida y un punto de llegada que es numerable, pero el cual no es mera linealidad temporal, sino cambio estructural inherente al devenir de cada cosa y de cada ser viviente en particular. Desde esta perspectiva nos encontramos con un tiempo cósmico, que en cuanto meramente físico, es uno para vivientes y cosas, pero que a la vez es infinitamente plural para cada cosa y cada viviente en particular, puesto que todos los movimientos de cada cosa y de cada ser vivo son particulares. Por tanto, el tiempo físico conlleva a una estructura íntimamente ligada al concepto de "movimiento". Ahora bien, esta estructura es absolutamente insuficiente para obtener una adecuada comprensión del tiempo humano. Porque se trata de una comprensión del tiempo que configura su estructura sólo desde la perspectiva del movimiento. Movimiento que es radicalmente discontinuo entre cosas y seres vivos, pues bien es la pluralidad de movimientos en las cosas y en los seres vivos la que define también la pluralidad de sus tiempos. Es, esta radical discontinuidad entre el movimiento de las cosas y el de los seres vivos, lo que hace que el tiempo del movimiento de lo viviente sea estructuralmente distinto del tiempo meramente físico de las cosas . No es nuestro objetivo ahondar en la estructura del tiempo físico y del tiempo viviente, sólo nos interesa precisar que se trata estructuras distintas, y de que no da lo mismo el modo, cómo se conciba el tiempo para cada ámbito especifico. Esta delicada cuestión es mucho más crítica respecto del tiempo humano en general y del tiempo de gestión económica y empresarial en particular.

Respecto del tiempo humano cabe señalar primero que es completamente distinto de lo reseñado anteriormente. Segundo, es posible distinguir en el la estructura del tiempo humano: el tiempo psíquico, el tiempo vital y la unidad de ambos tiempos como tres momentos analíticamente distintos.

El tiempo psíquico implica al torrente de a conciencia que avanza indefinidamente, siempre hacia nuevas experiencias. En la corriente de la conciencia ninguna experiencia es igual a otra, se trata de la corriente de la vida la cual avanza y cambia segundo a segundo a lo largo de la existencia. Esta cuestión es de suma importancia, porque en la estructura de la conciencia temporal de lo humano, de hecho, lo mismo no existe, nunca hay experiencia de lo mismo, los mismo es meramente una abstracción para inmovilizar el mundo darle estabilidad ontológica a la realidad. Esta conceptualización del tiempo psíquico es fundamental para una adecuada conceptualización del concepto de innovación en la empresa. Pues pareciera ser que la innovación permanente coincide con la estructura del tiempo psíquico en la conciencia humana. Se trata por tanto, de la duración de una fluencia permanentemente en cambio.

Donde "duración" implica a un pasado que continua avanzando y que empuja hacia el porvenir. El tiempo del psiquismo humano consiste, en un ahora, que va durando, se va dilatando y enriqueciendo en el porvenir. Por tanto, el tiempo psíquico cambia conservando y conserva cambiando, a eso lo llamamos duración en fluencia. Insistimos esta es una cuestión clave para un adecuado concepto de innovación empresarial. Pues los procesos innovadores son inherentes a la estructura temporal del psiquismo humano. O de otro modo, no innovar es contra natura.

El tiempo como tejido de vida humana es otra de las estructuras del tiempo humano, ella consiste en el hecho de que el hombre está en cada instante en una situación que le plantea unos problemas. Ahora bien, el problema radical de toda situación es que hay que salir de ella aunque sea para prolongarla en el tiempo, lo cual en cierto modo, también es una salida. Se resuelve la situación contando con todos los recursos y posibilidades de que uno dispone para hacer algo. Cada salida de una situación dada genera nuevas situaciones de las que hay que volver a salir y de este modo se va realizando el tejido de la vida. Esta dinámica es validad tanto para el hombre en general como para la empresa en particular. Esta estructura de la temporeidad nos permite desembocar en el horizonte de la posibilidad humana. De este modo el tiempo de la vida humana se configura como posibilidad de posibilidades; donde en el desaparecer del pasado este pervive como posibilidad de presente y, por tanto, surge, también con ello la posibilidad de proyector y gestionar un renovado futuro, se trata del hombre anticipándose, justamente, a su presente, a través de proyectos que operan como estructuras de anticipación del futuro.

Lo anterior es de extraordinaria relevancia para un renovado concepto de gestión empresarial, porque trata de superar el horizonte del tiempo concebido como mera duración que transcurre del pasado al futuro, para dar un salto cuántico hacia un tiempo concebido como transcurriendo desde el futuro propuesto hacia el pasado. A este mirar y proyectar el tiempo presente y pasado desde un futuro posible o imposible es a lo que llamamos "gestión". Por tanto, gestión implica un tiempo de precesión y no de mera sucesión. En definitiva, mientras en el mundo físico vemos el tiempo desde el presente, en la duración lo hemos visto desde el pasado, y ahora en la gestión de una vida auténticamente humana, lo vemos desde el futuro. Se trata, de un movimiento de futurición que valora del pasado las posibilidades que se ha configurado en el tiempo, y organiza el presente para que efectivamente se convierta en la posibilidad de un futuro anhelado y deseado. Por tanto, soy yo como gestor el pongo el ámbito de la futurición dentro del cual van a transcurrir efectivamente las etapas de su eventual realización. Por tanto, gestionar una empresa de modo sustentable implica necesariamente capacidad de proyección y de futurición. Es decir, leer y organizar pasado y presente desde el futuro que queremos construir. Cuando esta competencia no está instalada en los directivos de una empresa, entonces ella simplemente vegeta se degrada hacia la lógica de la sucesión del tiempo físico.

Podemos concluir, entonces, que el tiempo de la gestión vital auténticamente humana es un tiempo inteligente que analiza, valora y pondera pasado y presente en función de estrategias de futuro que operan como anticipación normativa para determinar etapas, metodologías y operatorias para la concreción del objetivo-visión que se pretende alcanzar. Gestión es desde este perspectiva, inteligencia anticipatoria y posibilitante de un futuro posible o imposible. Recordemos que tanto, los objetivos posibles como imposibles a la hora de evaluar una buena gestión pueden exhibir la misma eficacia y eficiencia. Desde esta perspectiva, gestión empresarial económica, social y medioambientalmente sustentable, requiere de una Inteligencia Empresarial que va más allá de la capacidad o el talento para realizar buenos negocios.

Última actualización el Martes, 07 de Abril de 2009 22:43
 
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