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Esta columna tiene por objetivo reflexionar sobre la relevancia del concepto de gestión como gestión de buenas ideas, sin las cuales la sustentabilidad económica, social y ambiental de la empresa no es posible de configurar.
Pareciera ser que a la misma idea de empresa le es inherente el concepto de gestión, y que dicho concepto es la piedra angular desde donde se articulan las posibilidades de sustentabilidad, económica, social y medioambiental de la empresa. Nuestra reflexión intenta subrayar la relevancia y alcances de este concepto, y por qué no puede ser confundido con el de mera administración. Lo primero es subrayar que para comprender cabalmente qué entender por gestión es necesario hablar de un sinónimo del mismo, a saber, del concepto de idea, o de otro modo, vamos sostener como tesis central de nuestra reflexión que gestionar es idear. Gestionamos cuando ideamos el modelo de sociedad en el que nuestra empresa se hace económicamente sustentable, cuando imaginamos el tipo de producto o de servicio que queremos vender, el tipo de consumidor apropiado para nuestro producto, las ganancias que desearíamos tener, etc. Es decir, gestionamos cuando ideamos o pensamos la empresa que queremos construir y los modos de hacernos cargo de todas aquellas interconexiones que la hacen sustentable económica, social y ambientalmente. Pero qué es idear, primero no es fantasear, no es soñar, idear es llevar a concepto aquello que deseamos realizar. Llevar a concepto es definir, delimitar, dar forma y contenido conceptual a aquello que surgió como producto de un sueño o de nuestra imaginación. Idear es por tanto, elevar a concepto un proyecto a través de la facultad humana denominada "imaginación conceptual". Dicha imaginación conceptual es la que nos permite visualizar qué hacer y cómo hacer. Es en este lugar, donde se configura el mapa o la carta de navegación de lo que queremos ser y a hacer. Preguntar por ¿qué es? y hacia dónde va una empresa, es semejante a preguntar por ¿qué es? y hacia dónde va una embarcación. Preguntar ¿qué es? la empresa que pretendemos construir, es esencial porque, por ejemplo, es evidente que en un bote de remos no podemos pretender realizar un viaje transoceánico. Es por tanto, a partir de Ideas primarias que es posible definir aquellas Ideas o conceptos secundarios que definen y configuran tanto los horizontes de nuestro viaje empresarial como las interrelaciones e interconexiones locales y globales que lo harán posible, es decir, que aseguren sus condiciones de sustentabilidad. Cuando en el empresario y en la empresa no hay ideas, y buenas ideas, lo más probable es que nos estemos arriesgando a realizar un viaje irresponsable que tiene como su más seguro y cercano horizonte, el naufragio.
Ahora bien, es probable que nuestras ideas de lo que debiera ser nuestra empresa sean, en cierto modo, utópicas e inalcanzables, sin embargo, son la condición necesaria para trazar al trayectoria de lo que efectivamente podemos hacer en el corto, mediano y largo plazo, es decir, posibilitan una aproximación progresiva hacia el horizonte previamente definido (cf. I. Kant, Crítica de la razón pura, B 374). Es a través de nuestra imaginación conceptual donde damos efectivamente forma conceptual a nuestra libertad de emprendimiento y de emprendedores. Es a través de estas ideas o conceptos que podemos gestionar responsable y sustentablemente nuestros proyectos de empresa. Desde estas consideraciones queda claro que gestión empresarial es la capacidad o la competencia para conducir y dirigir una empresa hacia un horizonte empresarial, previamente diseñado y configurado conceptualmente; diseño que debiera contener en su estructura, todas las condiciones de sustentabilidad de corto, mediano y largo plazo de la empresa. Por tanto, es evidente que si la empresa quiere ser exitosa, bajo este respecto, debiera contemplar en su diseño tanto su sutentabilidad económica como la social y medioambiental.
Es importante, en este lugar, insistir en que administrar no es gestionar. La administración consiste en la eficiente realización de los múltiples procedimientos formalizados que posibilitan el devenir cotidiano de la empresa. También es cierto que una empresa no puede rendir bien sin una adecuada y buena administración. El problema reside en el hecho de que muchos empresarios confunden administración con gestión y muchos administradores piensan que su buena administración es gestión. Cuando esto sucede es semejante a cuanto las personas tienen puesta la mente en el cuerpo. Me explico: para los neurobiólogos las ideas generan partículas bioquímicas que invaden todo el organismo. Cuando un conjunto de procedimientos ha realizado sus respectivas conexiones neuronales y estas se estabilizan en el tiempo nosotros comenzamos a vivir de la química que generan estas sinapsis, es decir, nos hacemos adictos a nuestros pensamientos y procedimientos formalizados. Una vez adictos al menor estímulo el cuerpo genera automáticamente las sustancias bioquímicas y la mente responde con sus conexiones neuronales estabilizadas a esta actividad generando las ideas y conceptos ya formalizados. Los neurobiólogos sostienen también que la única forma superar este automatismo adictivo es ocupar el lóbulo frontal donde se generan ideas y opera también la imaginación conceptual y desde ahí generar una nueva química que invada nuestro organismo. Es decir se trata de generar libremente a voluntad nuevas conexiones neuronales para que se estabilicen a través de una química propia y de este modo reemplazar a las adicciones del pasado que consideramos inapropiadas o no queridas. Cuando los seres humanos no ocupan su lóbulo frontal para gestionar su inteligencia y con ello sus vidas, entonces los neurobiólogos afirman que la persona tiene su mente en el cuerpo o que vive de sus adicciones primarias, generadas en los procesos de socialización primaria, la persona vive entonces en lo que se denomina como modo de supervivencia. O de otro modo, la persona vive de la administración de procedimientos formalizados en su socialización primaria, es decir, sobrevive.
Al igual que en los seres humanos, cuando la empresa no se gestiona desde el lóbulo frontal de sus empresarios, entonces, su ser, sus posibilidades y en general, sus sustentabilidad, vive sólo de aquella administración que la mantiene en niveles de supervivencia, se hace adicta a sus procedimientos formalizados y en eso vegeta. Es evidente que una empresa que no gestiona, no podrá hacerse cargo de modo responsable de su sustentabilidad: económica, social y medioambiental; del mismo modo que una persona que no usa el lóbulo frontal no puede hacerse cargo de cómo gestionar su vida.
Para concluir, podemos sostener que necesitamos empresas bien gestionadas, es decir, necesitamos empresarios que sean buenos emprendedores, o que utilicen su lóbulo frontal para imaginar y diseñar las estrategias empresariales necesarias para desarrollar una sustentabilidad integral, a saber, económica, social y medioambiental. Por tanto, vivir de la lógica de la supervivencia empresarial, es sólo vivir de la lógica de la irresponsabilidad empresarial.
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