El fenómeno denominado globalización repercute en los distintos ámbitos de la sociedad. Dentro de éste fenómeno, que se caracteriza por una mayor conectividad alrededor del globo, han surgido nuevas tendencias que vienen a modificar las diversas instituciones a nivel mundial. Con ello comienzan a generarse nuevas estructuras que impactan tanto el ámbito de la economía, como el de las relaciones políticas internacionales, pero también en el aspecto socioambiental. De esta forma, pareciera existir una nueva visión en la manera de actuar de los distintos agentes mundiales, pues ya no es posible para aquellos que quieran generar espacios dentro de la comunidad mundial, mantener una postura aislacionista, ya que necesariamente sus decisiones, y las decisiones de otros se repercuten mutuamente. De esta manera se forma una interdependencia que existe hoy entre las naciones, lo que se manifiesta en las escasas posibilidades que hoy tienen los países de definir autónomamente sus economías.
 Hoy no es posible concebir decisiones aisladas y que estas no repercutan a otras localidades en el mundo. Por ello, se debe entender a la globalización como un proceso de creación de un sistema de dimensiones mundiales en el que ningún acontecimiento, proceso o acción significativa, queda circunscrita al área geográfica en que ha tenido origen y viceversa. Es más, dichos acontecimientos, procesos y acciones al nivel global repercuten deliberada o involuntariamente sobre todos los sistemas locales , sean estos a nivel económico, político o social. Esta interdependencia de las decisiones permite advertir que en el mundo de hoy no es posible observar los fenómenos sociales aisladamente, sino que se deben tener presente las conexiones que existen entre ellos.
Desde un punto de vista económico, los efectos de la globalización se reflejan necesariamente sobre la situación de las millones de personas que viven en el mundo. De esta manera, la globalización económica se basa en generar las facilidades de libre intercambio de bienes. Facilidades que se ven fomentadas principalmente por los avances tecnológicos en las comunicaciones y el transporte, pero también por una estructura institucional que tiende a eliminar las barreras de mercado. Sin embargo, ello impacta de manera ineludible en los sistemas a nivel socioambiental. Por lo mismo, al existir esta interdependencia entre economía, la población mundial y su entorno, la sociedad global exige la existencia de mayores esfuerzos encaminados a generar mecanismos que garanticen una mayor ponderación entre el desarrollo del comercio, y los derechos humanos y el medio ambiente.
Como consecuencia de lo anterior, la globalización no puede ser enfocada sólo como una mayor evolución del crecimiento económico mundial, esto es de una mayor libertad de intercambio comercial, pues igualmente necesario para generar estabilidad, resulta ser la ampliación de las libertades de los individuos que se rigen bajo la estructura económica mundial.
 Esta idea es la que puede estar detrás de la Carta de Naciones Unidas, al postular dentro de los propósitos de la organización la realización de la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, como asimismo en el fomento de la protección de los derechos humanos. Sin embargo, dichos propósitos pueden parecer muy lejanos en la situación mundial de hoy. Las causas pueden ser variadas, pero principalmente puede ser vista como una mala estructuración y el efecto que se genera por los grandes conflictos de intereses que existen a nivel mundial. De hecho, pareciera ser la norma en los foros internacionales, las discusiones tendientes a generar mecanismos que protejan los intereses comerciales de unos pocos, en perjuicio de las naciones con menor desarrollo económico. Así pareciera que en la actualidad resulta más importante la acumulación de riquezas que los esfuerzos por una mayor cooperación internacional, y en consecuencia un desarrollo más sostenible, que se encamina hacia la solución de los problemas socioambientales que se presentan alrededor de todo el globo.
El problema se presenta pues en el ámbito de la globalización económica. En efecto, si se considera que el desarrollo económico de las últimas décadas se ha visto favorecido por una liberalización del comercio a nivel mundial, impulsado principalmente por las diversas instituciones mundiales que estructuran el comercio internacional, ello se ha desarrollado de manera paralela a los sistemas internacionales que persiguen garantizar una mayor protección a los derechos de las personas y en el entorno en que viven. De esta manera, estimamos que una mayor armonía entre las estructuras internacionales en materia comercial, surgidas del contexto del sistema de Bretton Woods y la OMC, y los sistemas internacionales de derechos humanos y protección del medio ambiente, permitiría superar los diversos problemas que afectan al mundo actualmente. La evolución paralela que han tenido estos sistemas, en el contexto actual de interdependencia se hace cada vez más inviable. Las tendencias actuales del desarrollo mundial, representadas por los intereses de mayor liberalización comercial por un parte, y las mayores demandas socioambientales de la sociedad por otra, hacen necesaria la creación de mecanismos que permitan una mayor integración del medio ambiente y el desarrollo en las decisiones económicas, tal como quedara manifestado en la Agenda 21 elaborada en el marco de la Cumbre Mundial para la Tierra realizada en Río de Janeiro en 1992.
En definitiva, las paradojas producidas por la globalización económica se presentan como consecuencia de un problema de estructuración de los diversos sistemas internacionales. La poca importancia que han tenido los factores socioambientales en las decisiones económicas mundiales no puede sostenerse en el largo plazo, ello si se considera los impactos que genera el comercio mundial en las personas, sus derechos y el entorno en que viven. La situación económica de gran parte de la población mundial, pero también del medio ambiente, puede verse cada vez más degradada en la medida que no se generen mecanismos de control sobre los agentes económicos de la globalización. Dentro de estos agentes se encuentran los Estados que generan las políticas internacionales de desarrollo económico, a través de los distintos foros internacionales, pero también cobran gran importancia las acciones de las empresas transnacionales, por ser estas las que aportan actualmente la mayoría de las inversiones.
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