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Magdalena Tapia Ferrer Productora de eventos
Ser verde está de moda, definitivamente, da prestigio. Ser verde es, sin duda un excelente aporte al planeta, por ende, para todos nosotros. También para las empresas. Por lo mismo, el cuestionamiento que se hace “desde lo verde” es más complejo. En el caso de las empresas, el examen del verde no pasa sólo por el hecho de que tengan buenas prácticas medioambientales, procesos limpios ni el hecho de que se minimice el impacto medioambiental. Todo esto es aplaudible y loable.
El cuestionamiento está dado cuando no existe coherencia entre su definición medioambiental con el resto de las aristas de la RS. Sabemos que cumplir a cabalidad lo que podría constituir la R. S. no es algo fácil y que toma su tiempo. Pero una cosa es la definición que se adopta en la materia y otra, de qué forma armoniza ello con los restantes factores propios de la R. S., en forma de que se pueda afirmar con propiedad, sí, somos responsables. Claramente hay otros temas que de ninguna manera pueden quedar en el tintero, como la igualdad de oportunidades, la dignidad de los trabajadores y el respeto a los derechos fundamentales de las personas.
Por mi trabajo, ya he podido observar exitosos eventos orientados a la sustentabilidad, en los que se promueve el cuidado con el medioambiente como cuestión fundamental para la empresa, en los que se combina el evento desafiante, innovador y entretenido con “lo verde”; pero también es posible advertir que ello se pierde cuando te das cuenta de que el trato en la empresa no es el “óptimo”; que los trabajadores poco y nada saben de lo que se está haciendo; que pagar a sesenta días es algo normal sin que importen las necesidades de sus proveedores; y también, cuando aparece un paternalismo insólito, llevando a los invitados a plantar un par de árboles a una población “necesitada”.
Hacer eventos de este tipo suelen ser carísimos. Todo sustentable en un país donde todavía no existen los productos necesarios, ni los servicios adecuados.
Ser verde está de moda, y no está mal. Sólo que no abandonemos ni pasemos por alto, aquellos temas más profundos que se confunden con la esencia de lo necesario, para que la empresa pueda desenvolverse y desarrollarse.
Seamos verdes y de todos los colores, pero también, seamos coherentes.
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