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Escrito por Natalia Gonzalez
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Martes, 28 de Septiembre de 2010 12:23 |
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Diego Padilla
Sociólogo. Universidad de Concepción. Mención Participación Social y Ciudadanía
Durante la década de 1980 del siglo pasado se genera una perspectiva mucho más favorable hacia el mundo de los negocios en comparación a otros períodos del pasado lo que es un hecho notable en el desarrollo como en las modificaciones que se han generado en la empresa a través del último tercio del siglo XX, si bien esta se ha caracterizado por ostentar un prolongado y largo conflicto entre capital y trabajo por lo cual se le asocia a una imagen de explotación, violencia, conflictos, alienación y de exclusiones entre otros donde la codicia junto con el abuso de poder de los empresarios han tenido históricamente mucho mayor visibilidad; lo anterior en contraste a las demás funciones sociales de creación de progreso y riqueza llevadas a cabo por las empresas en la sociedad.
Lo mencionado es resultado en parte por la función de los intelectuales quienes producen visiones fragmentarias las que van fortaleciendo estas representaciones parciales, si bien para muchos la imagen de la empresa es una institución de capital que se constituye como el motor central del progreso dentro del sistema social de bienestar a partir del siglo XVIII es una imagen poco aceptada por considerarla minoritaria como débil por determinados motivos, hasta muy avanzada la segunda mitad del siglo XX los intelectuales comienzan a ver a la empresa como un mundo sucio sobre el cual hay que establecer una distancia crítica como de rechazo por todas sus implicancias sociales, económicas y culturales . Es a partir de la década de 1970 en adelante que dicha visón comienza a cambiar, sin embrago son pequeñas señales que indican que el rechazo se transforma paulatinamente en aceptación, de tal modo es el principio de una reconciliación que es un proceso amplio entre sociedad y la antigua empresa lo que produce tanto una seducción y un reconocimiento social mediante lo cual la empresa se asienta como ente central en el contexto social logrando ser vista junto con convertirse en una institución ampliamente respetada y admirada por la mayoría de la sociedad o de quienes intervienen en este ámbito sobre todo por la aceptación de la libre iniciativa privada o libre mercado en las naciones desarrolladas, logrando en real modificación la empresa unido a la confianza de la comunidad en la empresa propiamente tal, mas en paralelo hay una perdida progresiva del prestigio en las instituciones públicas al nacer el neoliberalismo e instaurarse como en mecanismo regulador de la realidad social. Lo manifestado lleva a que en 1980 la empresa sea receptora de admiración como de reconocimiento por gran parte de la sociedad civil y política al considerarla una institución deslumbrante que es capaz de representar tanto los requerimientos, intereses y aspiraciones de amplios sectores de la comunidad, hay una reorganización del sistema productivo y de la estructura económica al progresar la privatización del ámbito público con la concerniente desregulación de los mercados, a través de esto vemos como la empresa adquiere una renovada vitalidad que la lleva a crecer extraordinariamente en variados aspectos sobre todo en innovación; tal es su impulso en este período de desarrollo empresarial que se conforma como una de las instituciones de capital de progreso y de bienestar por su lógica de corporación privada económica, mediante lo cual su preponderancia e influencia son bastante mayores en la realidad social por sus características en este contexto histórico con respecto a otros momentos, dotándola de una serie de funciones e injerencias para con la ciudadanía. Tenemos que considerar que tal encantamiento o buena relación entre empresa/ciudadanía se trastoca a finales de la década de 1990, al generarse una amplia decepción como separación entre el ámbito de los negocios y las necesidades sociales lo que se acrecienta notablemente a finales del siglo XX, el conflicto que se da entre estos dos sectores es por el desencanto propiciado por la empresa a lo que se une la reconstrucción y reconfiguración de las concepciones sobre los gobiernos en distintos aspectos junto a los modelos de racionalidad de la empresa a partir de la segunda mitad de 1980 lo que es el punto central para comprender la RSE en su desarrollo empresarial y social por sus efectos actuales. La crisis económica suscitada en este período da una perspectiva certera de las vinculaciones de las grandes corporaciones y empresas con respecto a la sociedad donde la modificación de la racionalidad se imponen cada vez con mayor ímpetu en especial en los países desarrollados, todo esto nos lleva a ver críticamente el desencanto generado desde determinados hechos que explican la decepción social tanto pasada como actual y los cambios en desarrollo donde la RSE debe conformarse como la herramienta adecuada para estudiar, comprender y solucionar tales cuestiones con el fin de que la empresa tome conciencia real de su rol central en la sociedad.
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Última actualización el Martes, 28 de Septiembre de 2010 12:31 |